La enorme hendidura central: La imagen capta a la perfección una gigantesca fractura o canalón vertical en la
roca. Este tipo de formaciones se deben a la erosión del viento, la sal marina y las
lluvias a lo largo de miles de años, creando oquedades y zonas oscuras que le dan ese aspecto tan dramático y misterioso. Textura y composición: Se aprecia claramente la roca calcárea de
color ocre, gris y beige. Si te fijas bien, la superficie está llena de pequeñas oquedades y relieves afilados, un relieve abrupto típico de los
acantilados mediterráneos que sirve de
refugio para aves endémicas como el halcón de Eleonora. El contraste: El
cielo completamente despejado de un azul intenso resalta la silueta masiva de la roca, una estampa clásica de las
excursiones marítimas en catamarán por la zona suroeste de la isla.