La perspectiva que tienes desde el catamarán es privilegiada, ya que al ser una reserva natural protegida, está totalmente prohibido desembarcar en él. El
barco es la única forma real de apreciar su verdadera magnitud física. Erosión marina y
cuevas: La gran cavidad oscura en el centro es una de las muchas cuevas esculpidas por la fuerza del
mar y el viento a lo largo de miles de años. Estas cuevas han alimentado numerosas leyendas locales: desde historias de piratas y contrabandistas hasta relatos del misionero carmelita Francisco Palau, quien en el siglo XIX se retiraba a meditar en cuevas de este islote y describía visiones misticas. La marca de la marea: En la base de la
roca se aprecia una franja completamente negra húmeda justo por encima de la superficie del
agua. Esta marca delimita el impacto constante del oleaje y la colonización de microalgas marinas adheridas a la
piedra.