Los
acantilados y la geología: La parte superior muestra la
roca caliza desnuda y escarpada, con tonos grisáceos y blanquecinos debido a la erosión y la constante
exposición al sol y al salitre. Esta mole rocosa alcanza casi 400 metros de altura en su punto máximo, lo que explica por qué se ve tan colosal e intimidante desde la cubierta del catamarán. La vegetación vertical: A pesar de parecer un terreno inhóspito, se aprecia una gran franja de vegetación mediterránea baja que trepa por las faldas del
acantilado. Es Vedrá es una Reserva Natural protegida que alberga especies de plantas únicas y
fauna endémica, como la famosa lagartija pitiusa. El misticismo del lugar: Al navegar tan cerca de sus paredes es fácil entender por qué este
rincón de
Baleares acumula tantas leyendas sobre
campos magnéticos, avistamientos y mitología antigua.