Estratificación geológica en capas: Lo más llamativo del
acantilado es cómo se aprecian perfectamente las líneas y franjas horizontales de sedimentos. Podéis ver capas de tonos rojizos (ricas en arcillas y óxidos de hierro) intercaladas con estratos de
roca caliza grisácea y ocre, acumuladas de forma natural a lo largo de millones de años. Erosión marina basal: En la base del acantilado, justo donde rompe el
agua, se observa una marcada franja oscura y erosionada hacia dentro. El constante golpeteo del
mar socava la parte inferior de la roca, un proceso que con el tiempo da origen a las oquedades y
cuevas marinas características de esta zona de
Ibiza (como la propia
Cueva del Amor que vais a visitar).