De los ojos de Eneka salieron dos lagrimas que interrumpieron el relato y mire hacia el cielo y estaba oscureciendo y mire hacia el ultimo parterre y vi arder en una hoguera las salicarias recien floridas en el final de la tarde, y los ojos de Eneka estaban hinchados y violaceos, como dos flores de brezo, y parecian ciegos, y le dije, me gustaria estudiar esa enciclopedia universal de catorce tomos, esto le dije porque sentia deseos de ser tan sabio como el, pero no me dijo nada, y se levanto y se fue, vacilante, sin saber hacia donde dirigir sus pasos y su figura parecia un espectro caminando hacia el ocaso.