Yo le preguntaba a mi primo si no echaba de menos a sus padres, que andaban por la ciudad mexicana de Juanaclatan, pero el me respondia, quia, siempre me respondia, quia, que era una palabra sin entidad salvo que fuera acompañada de algun gesto, y en el caso de Alipio siempre lo iba, y el gesto era de indiferencia y a la vez de suficiencia, un gesto que quizas ocultara otros gestos mas lastimosos, y mas acordes con aquella circunstancia del abandono, porque lo suyo habia sudo un abandono en toda regla, mis padres al fin y al cabo se habian muerto, pero los suyos andaban al otro lado del mundo disfrutando de una fortuna que no les pertenecia y enviando postales de cataratas como unica forma de comunicacion, pero el solo decia, quia, y en esta expresion tambien habia un gesto de agradecimiento hacia su tia Fe, que lo cuidaba como a un hijo y le tejia calcetines y chaquetas de lana gorda para el invierno.