POLA DE LAVIANA (Asturias)

POLA DE LAVIANA: El valle del Nalón, en la zona de la Pola, se ensancha...

El valle del Nalón, en la zona de la Pola, se ensancha y muestra una formidable vega, formada por el constante paso del río a lo largo de los siglos. El crecimiento de la población de Pola, ha ido tomando numerosos solares, antes dedicados a la agricultura, a la pradería ó a la práctica del fútbol.

El Real Titánico de Laviana, ha tenido como campo de fútbol diferentes lugares, entorno a la Pola: Los Llerones, en ocasiones el Prau de la Chalana, El Campo de Fontoria, el Campo de las Tolvas, etc...
El drenaje natural del terreno, formado por un subsuelo de diferentes capas de cantos rodados "regodones", grava y gravilla, bajo un césped suave y abundante, nos han hecho merecedores de la fama de tener unos campos de fútbol de los mejores de Asturias.

Allá por el año 1971 se demolió el histórico Campo de Fútbol de Fontoria, para construir en el solar, viviendas (el Barrio de Fontoria Nueva).

El Campo de Fútbol de Fontoria ubicado entre la Barriada de Gargallo (hoy Fontoria) y el río Nalón, enfrente de Les Linariegues, aparte de tener un rectángulo de juego reglamentario en cuanto a medidas, estaba rodeado por una balaustrada, tras la cual se colocaban los espectadores.
Un largo muro formaba el lateral principal del campo, en cuya parte central estaban las dos puertas de entrada, sobre las cuales había un tejadillo, y sobre el mismo se colocaban las banderas en las tardes de fútbol. A ambos lados de las puertas, sendas taquillas, donde se despachaban las entradas.

En Este mismo lateral también se había construido una grada descubierta, la cual facilitaba la contemplación del espectáculo futbolístico, de una forma más cómoda. Y cuya capacidad en número de espectadores era bastante considerable.

En el ángulo derecho del campo, según entrábamos, estaba el bar; por cierto uno de los mejores lugares de tertulias futbolísticas. Y donde también se servía un pequeño refrigerio.

Tras una de las porterías un estilizado y blanquecino marcador, desde donde, además se ponía los discos de la música de ambiente y se colocaban los pequeños paneles, con los números de goles del local ó visitante.

En el ángulo contrario al bar, en el otro extremo de la grada estaba una pequeña construcción, a modo de chalecito que albergaba los vestuarios y la oficina del club.

Al otro lado del campo de fútbol, opuesto a la tribuna, un gran frontón doble de hormigón armado, se dejaba ver, a veces, con algún anuncio publicitario. Tras el campo estaba el Prau del Molín (los restos de un viejo molino de agua asomaban, entre los matorrales y arbustos.)

Dos pequeños habitáculos, a modo de visera, en el límite del terreno de juego y en la mitad del campo, albergaban los banquillos de los suplentes y entrenadores.

En aquéllos tiempos, no se practicaba la técnica de reposión de césped, como se haced ahora, y! claro!, el area de portería se iva pelando con el paso del tiempo, formándose charcos, los días de lluvia.
Salían los jugadores de los vestuarios, con sus uniformes rojibancos limpios y planchados, las botas de cuero, engrasadas y el portero con su jersey de número 1 impecable.
Aquél día de Invierno, era frío y lluvioso. Finín (el portero del Titánico) se colocó debajo de los palos de la portería. El equipo contrario atacaba con asiduidad y centraba balones difíciles. Una mano aquí, un despeje allá y la situación se iva salvando, lo mejor que se podía; pero, amigo... de pronto le lanzan un fuerte chut, que venía para adentro y Finín (portero de raza) se lanzó a por la pelota en una formidable palomita. Cogió el balón con las dos manos fuertemente y cayó sobre un enorme charco embarrado que a modo de pequeñó lago se había formado en el area pequeña. Llegó el agua a salpicar hasta a los "guajes" que estábamos tras la portería.
Lo que bien me acuerdo es que ganamos el partido.