En importantes cuestiones portuarias y aeroportuarias es evidente que los intereses de Baleares y Cataluña -o, eventualmente, de Valencia y Cataluña- son contrapuestos y excluyeres. En el hipotético caso valenciano, basta ver lo que ocurre con el AVE Madrid-Valencia y su boicot por parte de Cataluña para comprender lo que nos espera en materia de transportes.