El apodo de vascos con el que hoy los políticos nacionalistas nos han bautizado a todos, tanto si descendemos de la etnia vasca, como de las víctimas de sus saqueos, ha tenido como primera consecuencia que los vascos de origen, camuflen su procedencia, apropiándose de todos nuestros símbolos, nombres e instituciones tradicionales, entre ellas, la más representativa de nuestra historia y de nuestra cultura, el Arbol de Guernica, institución de nuestros ancestros celtas, en la que sus descendientes ... (ver texto completo)