Fe, Cajal con Jorge y Paula en brazos, y Santiago. Año 1888.
Entre los muchos retratos de la familia que realizó Cajal destaca éste en donde se manifiesta el gran valor que asignaba a la fotografía: "Gracias a ella el registro fugitivo de nuestros recuerdos conviértese en copioso álbum de imágenes donde cada hoja representa un ap'aginba de nuestra existencia íntima y un placer estético redivivo".
Entre los muchos retratos de la familia que realizó Cajal destaca éste en donde se manifiesta el gran valor que asignaba a la fotografía: "Gracias a ella el registro fugitivo de nuestros recuerdos conviértese en copioso álbum de imágenes donde cada hoja representa un ap'aginba de nuestra existencia íntima y un placer estético redivivo".