Cuando no había máquinas de picar y rellenar chorizos, la carne, se picaba toda a mano y las tripas se llenaban con un embudo. Era en aquellos tiempos cuando salían unos embutidos artesanos verdaderos. Al corte se veían los trocitos de carne curada, sin estar todo revuelto y amasado como ahora. Porque en la actualidad el chorizo es un amasijo de carne en la que apenas se notan las diferentes tonalidades del magro y del poco tocino que debe llevar en su composición.
Un abrazo.
Un abrazo.
Por unos días las vueltas de chorizos recién hechas permanecerían colgadas en la cocina para que se secaran y se ahumaran un poco. En esos días el abuelo al pasar por debajo, siempre se mancharía la boina puesto que no está acostumbrado a la altura de aquel estorbo circunstancial, como es una vara de colgar chorizos en medio del paso de la cocina. Ahora solamente nos quedará sacar la manteca y echar los lomos y las costillas en adobo. Para volver a empezar seguramente con la matanza del segundo cerdo ... (ver texto completo)