Los cerezos del caminero todavía conservaban las tardías flores, atrasados tras el crudo invierno.
Cuando llegamos al peirón que marcaba el cruce, junto a las nogueras de Rogelio, mi tío nos contó una vieja leyenda urbana que allí había ocurrido hacía tiempo. Nos dijo que un hijo llevaba a su padre al asilo de Calatayud, por el camino que parte junto a la ermita y, aprovechando el peirón para montar en una mula al viejo, el padre le espetó:
-hijo mío, la historia se repite, en este mismo lugar ... (ver texto completo)
Cuando llegamos al peirón que marcaba el cruce, junto a las nogueras de Rogelio, mi tío nos contó una vieja leyenda urbana que allí había ocurrido hacía tiempo. Nos dijo que un hijo llevaba a su padre al asilo de Calatayud, por el camino que parte junto a la ermita y, aprovechando el peirón para montar en una mula al viejo, el padre le espetó:
-hijo mío, la historia se repite, en este mismo lugar ... (ver texto completo)