Las madres nos repetían continuamente que el nadar se nos comía la carne y que por eso estábamos tan escuálidos en verano. Lo que pasa es que dormíamos poco y nos tocaba trabajar mucho y andar kilómetros y kilómetros acarreando desde las fincas a la era. Y la comida tampoco tenía tantas grasas como ahora. Entonces no había que poner pegar a la bollería porque no existía. Solamente veíamos alguna madalena de vez en cuando o como decía un amigo mío: De cuando en vez...
Un abrazo
Un abrazo