De mi infancia en Deza, en los veranos, os puedo contar que era costumbre después de comer echarse la siesta, merendar y como cualquier niña que tuviera unos 8 años no tenía permiso para salir hasta después de la 7 de la tarde. Se me preparaba "labor" y junto a las abuelas, tía y vecinas en la puerta de casa cosía. De aquella época me ha quedado el hábito de hacer las cosas una sola vez: Una mantelería, un pañito, un jersey, una bufanda, unos calcetines, un vestido... Las abuelas no, muchas mantelerías, ... (ver texto completo)
Esta foto corresponde a mi abuela Maria Carramiñana. Y yo tengo una manta igual que esa, confeccionada por ella, que es la preferida de su nieta y bisnietos.