En otro escrito también José Luis exterioriza su amor al pueblo que lo acogió en su infancia, con estas palabras: "Amigos de Deza, soy un enamorado de ese pueblo y aunque no nací en él, pasé allí de los seis a los diez y ocho años. ¿Recordáis la Huertaza? Era el Paraíso Terrenal, había todo tipo de frutales, estanque para bañarse. Recuerdo sobre todo las moreras de moras negras que el tio Victorino y Rogelio nos dejaban tomar y las fiestas de septiembre con su banda de música y los toros que pastaban ... (ver texto completo)
Por estos parajes había muchas nogueras, algunas de ellas muy viejas. En nuestro pueblo no se les llama nogales y hay la costumbre de varearlos para tirar las nueces al suelo cuando empieza a abrirse el envoltorio exterior sin esperar a que se desprendan solas. En muchas partes se dejan que se caigan y entonces de recogen ya peladitas y sin la cáscara verde. Por San Roquillo hay muy buenas nogueras; pero al crecer tantas zarzas a su alrededor, le recolección se hace penosa y se perderán muchas nueces. ... (ver texto completo)