El caso, es que los quintos, la víspera de ese día, echabámos a suerte con la baraja los cargos honoríficos a de desempeñar, ya que se distribuían, entre los quintos de ese año, las funciones del Consistorio. Al que le tocaba el orete era el Alcalde y así sucesivamente…
En aquellos tiempos se celebraba Misa en la Parroquia y los quintos ocupabamos los bancos de las Autoridades, vestidos con aquellas capas de nuestro abuelos, conservadas con todo cariño, en el arcón, en medio de un mar de naftalina ... (ver texto completo)
En aquellos tiempos se celebraba Misa en la Parroquia y los quintos ocupabamos los bancos de las Autoridades, vestidos con aquellas capas de nuestro abuelos, conservadas con todo cariño, en el arcón, en medio de un mar de naftalina ... (ver texto completo)
La comida de aquel jornada, quizá un poco cargadita de tajadas (que a los mozos no nos vendría nada mal), la preparaba alguna de las madres de los quintos. Era garantía de que comeríamos algo bien guisado. Ahora en estos tiempos lo más práctico, creo, de celebrase todavía, es coger el coche y pagar la comida en un buen restaurante. No lo sé; pero creo que alguno de nuestros colaboradores nos lo podría confirmar.
Un abrazo.
Un abrazo.