A mi que me ha tocado campo, de todas las formas y colores. Cuando circulo por sus montañas, camino por las laderas, voy y vengo por todos esos andurriales mi mayor alegría es ver un animal salvaje, que en su carrera hacía no sé donde les ves pasar.
En una ocasión yendo por la carretera en la noche, con mi cochecito, vi una liebre ó quizás conejo que desorientado no sabía por donde tirar, al segundo como una bala para una orilla del camino arreo, por un lado bien, pero te queda el gusanillo de averlo ... (ver texto completo)
En una ocasión yendo por la carretera en la noche, con mi cochecito, vi una liebre ó quizás conejo que desorientado no sabía por donde tirar, al segundo como una bala para una orilla del camino arreo, por un lado bien, pero te queda el gusanillo de averlo ... (ver texto completo)
Si no sabía por donde tirar, Las Matas, seguramente se trataba de una liebre. Estos animales, quizás porque tienen los ojos algo distintos que los conejos, o por su modo de ser, quedan deslumbrados por los faros y no se les aplasta con las ruedas, sino que se quedan indecisos hasta que saltan y se golpean la cabeza con el parachoques delantero. Los conejos, en cambio recorren unos metros junto al coche y se escamotean por un lado. Debido a mi profesión, recorrí de noche muchas carreteras secundarias ... (ver texto completo)