La alternativa es la Nueva Cultura del Agua, muy desconocida en España. Eficiencia en el uso, acuíferos subterráneos y desalación. No aumentar la demanda indefinidamente a costa de inundar valles y pueblos de montaña, realidad que penosamente desconocen muchos aragoneses lo que sufren otros paisanos. No hay aguas sobrantes, el delta se hunde, y entra el agua salada hasta 30 km de la desembocadura.