Dios es el invento de hombres cobardes para justificar su miedo a la muerte. Por eso en épocas de ignorancia y analfabetismo la
Iglesia tuvo su máximo esplendor. Y no lo utilizó de forma generosa, no, acumuló riquezas, poder, armó ejércitos, coronó reyes y emperadores, propagó su dogma de fe y a cualquiera que discrepara lo quemó en la
hoguera. Sus intereses económicos en la actualidad son tan grandes que el Banco Ambrosiano, es decir, como el Banco de
España del Vaticano, tiene fondos de inversión
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