La leyenda cuenta que los reyes de Navarra y Aragón se jugaron el pueblo en una partida de cartas, pero no deja de ser una leyenda... La verdadera historia es que Aragón adeudaba a Navarra dinero que no podía pagar y varios territorios fronterizos aragoneses pasaron a formar parte de Navarra. La excepción fue Petilla, ya que no era fronterizo, pero fue un "capricho" del rey navarro.