Mariano, siempre fue un hombre sencillo dedicado a su trabajo y de chico estuvo cuidando toros en compañía de mi progenitor, el Raimundo, en la Venta de Tanas. Muchas veces me contó, que mi padre toreaba los novillos en la majada, con la manta; pero que él, no tenía esa afición, dedicándose solamente a echarles de comer. Alguna vez tuvieron que subirse ambos al tejado por causa de los celos de la madre vaca, que los perseguía por incordiar algún novillejo. Ninguno de los dos llegó a ser figura del ... (ver texto completo)
La medicina para llegar a centenario, según el tió Mariano, fue vivir al aire libre, comer poco y beber mucha leche cruda, de oveja. Nunca en su vida se bañó ni en río, ni en balsa, ni en piscina y menos aún, en la playa; pero muchas veces se remojó de arriba abajo al pillarle alguna tormenta por la noche, de aquellas que no sabes las intenciones que traen ya que de las de día ya se cuidaba de que no le pillaran, en campo raso. De mayor, no le quedó otro remedio que entrar en la ducha siempre que ... (ver texto completo)