Hola a todos los
torreños desperdigados por esos mundos de Dios. Sobre todo, a mis sobrinillos, Miriam y Joel, que están muy lejos y se hechan de menos.
Saludos para todos los clientes de mi
bar: tanto a los del
pueblo como a los que vienen desde otros
pueblos cercanos (
Lupión,
Linares,
Guadalimar...).