Canena de mi niñez testigo,
Aún conservas tu
manto inmaculado
De
fachadas blancas y rallos de sol inundado
Pueblo cálido, que siempre me dio abrigo.
Por tus
calles vaga aún mi recuerdo
De aquellos días del pasado
Donde algunos
amigos he dejado,
Amistad empedrada como
roca de’Erdo.
Vida emana de tus
fuentes,
Que ni el paso del tiempo ha secado
Las historias que cada vecino junto a ellas ha legado,
Fieles testigos silenciosas y aún mejores confidentes.
Desde el Arca al Pilarejo,
Quizás
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