Cosas de mi Pueblo.
Febrerillo loco.
Aquella mañana no había forma de poder salir de casa, llovía como si no lo habría hecho nunca y en la cuesta de garrido soplaba el aire como un huracán, de vez en cuando se oía alguna teja estallar en la calle o el portazo de alguna puerta, no se veía ni un gato la mayoría de la gente en sus casas a la orilla de la lumbre que ardía como un demonio, dos palos buenos de oliva en cada rincón eran los artífices de aquellas lumbres de invierno.
No iba a ser posible ... (ver texto completo)
Febrerillo loco.
Aquella mañana no había forma de poder salir de casa, llovía como si no lo habría hecho nunca y en la cuesta de garrido soplaba el aire como un huracán, de vez en cuando se oía alguna teja estallar en la calle o el portazo de alguna puerta, no se veía ni un gato la mayoría de la gente en sus casas a la orilla de la lumbre que ardía como un demonio, dos palos buenos de oliva en cada rincón eran los artífices de aquellas lumbres de invierno.
No iba a ser posible ... (ver texto completo)
Mariano yo también recuerdo los braseros en la lata, y los SABAÑONES, mi madre por las noches, en la cama, antes de dormir, nos daba unas friegas con un ungüento, creo que era glicerina, y parece ser que el dolor se hacía más llevadero.
Que tiempos hemos vivido! yo creo, que por eso precisamente, hemos salido tan duros.
Un saludo.
Que tiempos hemos vivido! yo creo, que por eso precisamente, hemos salido tan duros.
Un saludo.