Lo único honroso que podría hacer nuestra especie es negar la programación, dejar de reproducirse. Ir mano a mano con la extinción. La última noche, hermanados, renunciarían a esta injusticia. Me levanto cada mañana para dar testimonio, pero, obviamente, lo cierto es que ésa es mi programación. Y me falta el coraje para suicidarme.
Mucha razón tienes en tu aseveración Rey Momo. Nuestro compuesto natural nos incita, como a cualquier otro ser, a desaparecer cuando las condiciones normales para nuestra existencia desaparecen. Un referente de esto lo tenemos en las enormes dificultades que se presentan a la hora de querer salvar a ciertas especies en peligro de extinción desde el cautiverio. Los humanos hemos sobrevivido gracias a nuestra evolución intelectual que divide nuestro ser en dos partes, la una, natural e instintiva, la otra racional, pero llena de perjuicios. Quizas fueron estas las conclusiones de Onan, que decidió el recurso de la masturbación para eviar la procreación. Al fin de cuentas una forma de suicidio celectivo. ... (ver texto completo)