En plena polémica por la intención de la Generalidad de prohibir la venta de souvenirs relacionados con España, esta tarde se ha conocido el testimonio de la dueña de un comercio de Barcelona que se enfrenta a una multa de 60.000 euros por utilizar el catalán y el castellano en el cartel de su tienda. Dolores vive en un pequeño pueblo, donde la mayoría de sus vecinos proceden de Extremadura, Andalucía y Castilla la Mancha, de ahí que eligiera la doble rotulación. Esta medida no le ha parecido acertada ... (ver texto completo)