Las leyes sobre la enseñanza son una porquería llevada a cabo por una élite de enseñantes que, en muchos casos, jamás han pisado un aula y por políticos encantados por el aspecto de proyecto ingenieril para "transformar la sociedad" que tiene la LOGSE (y su heredera la LOE). Es una ley hecha para pastorear al ciudadano aunque los que la pergeñaron pensaran o nos quisieran hacer pensar otra cosa. La ley ha sido puesta en marcha con la ayuda de mucho engaño a padres y enseñantes y mucha presión a los enseñantes por los innumerables agentes que tiene la izquierda en la enseñanza. Todo llevado desde el poder de la inspección y el BOE.
Esa ley da a determinado tipo de padres todo el protagonismo. Gracias a que notoriamente, escandalosamente, con eco en los medios, esos padres se aprovechan del sistema pueden decir los del "yo no he sido, soy inocente como un bebé" que "los padres tienen la culpa". Afirmo que son algunos padres los que a lo mejor tienen la culpa, no muchos, que a lo mejor son un verdadero peligro porque la ley les da el privilegio de jorobar a los demás. El alumno debe estar escolarizado hasta los 16, quiera o no quiera el alumno... Quiera o no quiera su padre. Y para eso hay que hacer "lo que sea" (no, el "como sea" no lo inventó Zapatero, es una manera viejísima de funcionar en la izquierda, sobre todo entre los más aficionados a la ingeniería social). Es decir, hay que darle al concretísimo padre de su hijo "lo que sea", aunque el niño sea un borde y aunque el padre del particularísimo hijo lo que quiera es ponerlo a trabajar de una vez. Se le miente, se le presiona y se le da protagonismo frente al resto de los alumnos ¡no frente al profesor! sino frente al resto de los alumnos.
Fdo.: el lechuzo con ojos de buho.
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