Relato.
Se pierde la vista en el horizonte, parece no tener fin las tierras Manchegas.
Los carrascas son las dueñas de las llanuras, cortijadas señoriales abandonadas a su suerte, parada obligatoria en pequeñas Aldeas y pueblos cruzados por la vieja carretera.A ambos lados, pequeñas tiendas te ofrecen el pan casero y los dulces tipicos de la zona.
Tras varias horas de atravesar llanuras y más llanuras, ya se puede empezar a ver algún que otro olivo, ya nos encontramos en tierras Andaluzas, hilos ... (ver texto completo)
Se pierde la vista en el horizonte, parece no tener fin las tierras Manchegas.
Los carrascas son las dueñas de las llanuras, cortijadas señoriales abandonadas a su suerte, parada obligatoria en pequeñas Aldeas y pueblos cruzados por la vieja carretera.A ambos lados, pequeñas tiendas te ofrecen el pan casero y los dulces tipicos de la zona.
Tras varias horas de atravesar llanuras y más llanuras, ya se puede empezar a ver algún que otro olivo, ya nos encontramos en tierras Andaluzas, hilos ... (ver texto completo)