HUESA: Relato. Se pierde la vista en el horizonte, parece...

Relato.
Se pierde la vista en el horizonte, parece no tener fin las tierras Manchegas.
Los carrascas son las dueñas de las llanuras, cortijadas señoriales abandonadas a su suerte, parada obligatoria en pequeñas Aldeas y pueblos cruzados por la vieja carretera.A ambos lados, pequeñas tiendas te ofrecen el pan casero y los dulces tipicos de la zona.
Tras varias horas de atravesar llanuras y más llanuras, ya se puede empezar a ver algún que otro olivo, ya nos encontramos en tierras Andaluzas, hilos de humo entre los olivares, por cada Pueblo y Aldea que se pasa te ofrecen su mejor aceite.Entre llanuras y montes, los olivos son los reyes de la zona.
Abriendo paso entre pueblos y olivos, hasta llegar a la Ciudad de Ubeda.Lomas abajo y entre olivares y más olivares cruzo el guadalquivir y entro en la vieja estación, estación que en otros tiempos fue motor de la zona.
Carreteras y caminos embarrados por el paso de tractores.Desde lo alto de la cabañas las vistas del pueblo son preciosas, de fondo el campanario y su repicar una y otra vez las campanas.Su entrada es adornada con luces de colores, ir y venir de sus gentes, unos niños cruzan la calle con unas guirnaldas en la mano, comercios y bares son adornados con los tipicos arboles de Navidad, el olor a leña quemada de las chimeneas se mezcla con la musica melodiosa de villancicos.
Era una gélida tarde de Invierno, era el dia uno de Diciembre, eran NAVIDADES.
Entre los olivares la gente recoge apresuradamente mantones, baras y espuertas.Es la hora de irse a casa, aún les quedan unas horas a los que en la cooperativa esperan, son dias especiales, son dias de Navidad.
Martinico.