Cosas de mi Pueblo.
Febrerillo loco.
Aquella mañana no había forma de poder salir de casa, llovía como si no lo habría hecho nunca y en la cuesta de garrido soplaba el aire como un huracán, de vez en cuando se oía alguna teja estallar en la calle o el portazo de alguna puerta, no se veía ni un gato la mayoría de la gente en sus casas a la orilla de la lumbre que ardía como un demonio, dos palos buenos de oliva en cada rincón eran los artífices de aquellas lumbres de invierno.
No iba a ser posible ... (ver texto completo)
Febrerillo loco.
Aquella mañana no había forma de poder salir de casa, llovía como si no lo habría hecho nunca y en la cuesta de garrido soplaba el aire como un huracán, de vez en cuando se oía alguna teja estallar en la calle o el portazo de alguna puerta, no se veía ni un gato la mayoría de la gente en sus casas a la orilla de la lumbre que ardía como un demonio, dos palos buenos de oliva en cada rincón eran los artífices de aquellas lumbres de invierno.
No iba a ser posible ... (ver texto completo)
Hay una cosa en la que llevas toda la razón del mundo, tanto antes como ahora en día como el que rememoras "no ves a un gato por la calle", hoy también hay otros días que tampoco lo ves, pero al menos resaltemos algo del ayer igual que hoy.