Hay otra aldea digna de ver y pasear por sus calles.
Parece como si el tiempo no hubiese pasado por ella, pero ya nunca podremos ver aquellas ancianas con sus canastas en el costado, en aquellas mañanas de primavera, los ruiseñores acompañaban a las ancianas en sus canturreos mientras lavaban sus ropas en aquel pequeño riachuelo.Los majestuosos morales se ciernen sobre el pequeño riachuelo, las higueras desprenden ese olor agridulce, unos niños corretean sobre la orilla del riachuelo.
Mientras ... (ver texto completo)
Parece como si el tiempo no hubiese pasado por ella, pero ya nunca podremos ver aquellas ancianas con sus canastas en el costado, en aquellas mañanas de primavera, los ruiseñores acompañaban a las ancianas en sus canturreos mientras lavaban sus ropas en aquel pequeño riachuelo.Los majestuosos morales se ciernen sobre el pequeño riachuelo, las higueras desprenden ese olor agridulce, unos niños corretean sobre la orilla del riachuelo.
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