Eso de darse con los talones en el culo era nuestra manera de correr cuando éramos críos. Yo recuerdo cómo bajaba corriendo por la acera sin casi tocar con los pies en el suelo, cómo notaba el aire en la cara por la velocidad. Claro, cuando perdías pie y te caías, el porrazo era de órdago y de verdad veías las estrellas. Te quedabas sin respiración. Tengo un recuerdo bastante claro de esas caídas y algunas señales en la frente.
Martinico, ahora que parece que se están removiendo muchas situaciones ... (ver texto completo)
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