Mis queridos paisanos, conciudadanos y convecinos, al leer estos comentarios tan inequívocos de infraternidad vecinal, y tan próximos como andamos del 1º 2º y 3º días de mayo, yo siento pena, tristeza y desazón. Y la siento porque tanto
Sabiote como sus gentes y sus ya mermadas campiñas, con sus fructíferos terrenos, así como las
Navas de San Juan, con sus millares de olivares, dehesas y demás glorias y divinidades, gozan, gozaron, son y serán dos maravillosos
pueblos que nadan, conocen y vierten
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