Soy fuensanteño de nacimiento, donde residí hasta los 11 años, trasladándome a
Madrid con mi
familia. Conservamos la
casa en el
pueblo donde vuelvo regularmante, con lo cual nunca me he desconectado de mi tierra y sus gentes. Pero a lo largo de este tiempo he visto que mi adorada patira chica ha sufrido una serie de transformaciones que a mi entender la van degradando, tanto en la calidad de vida de sus habitantes como en su aspecto.
En los treinta y seis años que llevo ya sin residir allí, muy
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