La mala calidad de nuestros representantes del pueblo, quiero decir los políticos, hay que buscarla en esa serie de beneficios que se han otorgado asimismo con las fatales consecuencias, de atraer a esta disciplina a una gran serie de cínicos aventuresro, charlatanes demagogos y ávaros malandrines, cuyo único fin es el usufrutuar los opiparos salarios, bonificaciones, pensiones y otras ventajas, impensables para el ciudadano de a pie. Esto de por si sería más que suficiente para constatar que la ... (ver texto completo)