... un 22 de Febrero de 1516 en el Palacio de Placentia (Greenwich, Londres) venía al mundo María Tudor, Princesa de Gales y heredera al trono de Inglaterra. Primera hija que sobrevivía del matrimonio de Enrique VIII y Catalina de Aragón.
La llegada de la pequeña princesita llenó de alegría a sus progenitores, que por fin veían cumplido su sueño de tener un hijo, a pesar de que no había sido el heredero varón que todo el reino esperaba.
Fue bautizada, tres días después de su nacimiento en la Iglesia de los Frailes Observantes. Teniendo como padrinos a la Condesa de Devon, Thomas Wolsey y la Duquesa de Norfolk. La madrina de su confirmación, que se ofició inmediatamente después al bautismo, fue su aya, la Condesa de Salisbury
En contra de lo que su padre opinaba sobre que los herederos al trono debían ser solo varones, María Tudor llegó a convertirse en reina de Inglaterra, tras la muerte del único varón que Enrique VIII llegó a tener con Jane Seymour, Edward VI.
El embajador veneciano, Sebastián Giustiniani, al que Enrique VIII le presentó a su pequeña hija, llegó a decir de ella "esta niña no llora nunca"
La llegada de la pequeña princesita llenó de alegría a sus progenitores, que por fin veían cumplido su sueño de tener un hijo, a pesar de que no había sido el heredero varón que todo el reino esperaba.
Fue bautizada, tres días después de su nacimiento en la Iglesia de los Frailes Observantes. Teniendo como padrinos a la Condesa de Devon, Thomas Wolsey y la Duquesa de Norfolk. La madrina de su confirmación, que se ofició inmediatamente después al bautismo, fue su aya, la Condesa de Salisbury
En contra de lo que su padre opinaba sobre que los herederos al trono debían ser solo varones, María Tudor llegó a convertirse en reina de Inglaterra, tras la muerte del único varón que Enrique VIII llegó a tener con Jane Seymour, Edward VI.
El embajador veneciano, Sebastián Giustiniani, al que Enrique VIII le presentó a su pequeña hija, llegó a decir de ella "esta niña no llora nunca"