Cuando en este
cielo virtual, un buen día apareciste, tu vuelo ya denotaba: elegancia, sensibilidad, conocimiento..., por todo eso, yo te admiré inmediatamente. Hoy, además de reconfirmar mis apreciaciones, debo, con todo el respeto debido, "quitarme el sombrero ante tí", no sólo por tu espontánea y hermosa pluma en la rima, (ese don maravilloso ya te lo he conocido en otras muchas ocasiones), sino que me has sorprendido con un nueva cualidad: ¡vidente!..., Es increible de que forma, tan precisa,
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