Si regresa el sol, si cae la tarde,
si la
noche tiene un sabor de
noches futuras,
si una
siesta de
lluvia parece regresar
de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo,
ya no encuentro
felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello:
ya no siento delante de mí toda la vida...
Para ser poetas, hay que tener mucho tiempo:
horas y horas de soledad son el único modo
para que se forme algo, que es fuerza, abandono,
vicio, libertad, para dar estilo al caos.
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