-Cuentecillo de la burra y el buey.
Anochecía en Belén. Hacia un frio de mil pares de demonios. Neviscaba y la ventisca molesta y persistente mantenía a la gente recogida en
casa. El buey dormitaba plácidamente en el establo, sobre el heno tibio, desde hacia un buen rato, en su
rincón.
De pronto un hilo de luz se coló en la
gruta y entraron los dos: primero él y detrás, la muchacha que venía en la burra. El era un hombretón. Chisporroteaba la antorcha de tea en una de sus manos; con la otra, a
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