(FINAL)
Aunque el don de la “ubicuidad” es difícil de practicar, yo tuve que desdoblarme en otras dos celebraciones más. Curiosidades de la vida, una de ellas se asemejaba a una
feliz convención del partido gobernante y la otra, lo mismo, pero del partido de la oposición. Ya sé que más de uno dudará de mi “neutralidad”, pero os puedo decir que en las dos fui recibido con muestras de auténtico cariño y comprensión por mi natural preferencia de “centrarme” en la celebración de mi querido sobrino-nieto
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