En Huesa, cuando alguien iba de casa en casa de churreteo, como diría Martinico y como seguimos diciendo los hueseños que nos hemos criado allí, se decía que parecía el marranillo de san Antón. Y es que la gente, por promesa, regalaba un marranillo recién destetado al santo. El animalico se criaba en la calle, vagabundeando por allí y la gente le daba comida o él se servía directamente. Cuando ya estaba cebado, creo que coincidiendo con el día del santo, se organizaba la puja y se lo llevaba quien ... (ver texto completo)