Si el objetivo del ayuntamiento bipartito es arruinar las fiestas, enhorabuena: en dos años que las lleva organizando lo está consiguiendo sobradamente. La verbena popular es un desierto con los músicos de la orquesta tocando para los camareros, un señor que es agente de la autoridad se hace con el monopolio de todos los chiringuitos, la tómbola parroquial desparrama miles de papelitos por el suelo, menores de edad con comas etílicos, carreras de ciclomotores a las 5 de la mañana por las calles, ... (ver texto completo)