Calle Real que tienes las esquinas de acero,
también tienes la suerte de que ahí buenos
hijos nacieron, Conchi y Diego,
que ellos vecinos fueron, de esa calle de coplas
y de fandangos alosneros.
Ellos templaron el metal de esas esquinas de acero,
una que emigro y Diego dijo; ¡de aquí no me muevo!
yo que aquí nací, aquí yo me muero,
viendo tus amarillos rastrojos,
que acogieron mis juegos, ... (ver texto completo)
también tienes la suerte de que ahí buenos
hijos nacieron, Conchi y Diego,
que ellos vecinos fueron, de esa calle de coplas
y de fandangos alosneros.
Ellos templaron el metal de esas esquinas de acero,
una que emigro y Diego dijo; ¡de aquí no me muevo!
yo que aquí nací, aquí yo me muero,
viendo tus amarillos rastrojos,
que acogieron mis juegos, ... (ver texto completo)