Buenas tardes,
amigos y paisanos.
Hoy, Sábado
Santo, me trae recuerdos de la muerte de Judas en El Cerro. Ahora no, pero antes las amas de
casa más próximas a donde se colgaban los Judas, tenían faena barriendo la paja y trapos quemados. En mi
calle (Padre Domínguez), se colocaba en la
esquina de Inés la Butrona, su marido Francisco, era quien lo mataba. Ella, con su buen humor característico, peleando a los chiquillos, al tiempo que barría.
El Santo Entierro, que pone las carnes de gallina.
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