Gracias por la valoración que de mi haces sin yo posiblente merecerlo, por el permiso de mi esposa no te preocupes, ella sabe bien de mi y de mi quehacer díario, mi fidelidad y de las personas a las que me dirijo.
Hoy quiero decirte,
que soy soñador de químeras,
sueño despierto, dormir no puedo apenas,
alzo mi voz, en verso y prosa,
escucho los fandangos, ¡esas son mis cosas!
Me refugié en
Alosno, por un amor pasado,
siempre presente en el recuerdo,
como si estuviese a mi lado.
... (ver texto completo)