ANTONIO, ¡estarás como unas castañuelas, que al
pueblo no vamos todos los dias chaval. Buen viaje y que lo pases como tu esperas y mereces. ¡Tendrás ocasión de oir, como este
joven de la
foto, el dulce repiqueteo del
agua al deslizarse por el barranco!. Parece cosa sin importancia, común, cuando estamos ahí, pero recobra un valor extraordinario si lo recordamos desde la ciudad. ¿verdad que sí?.
Un abrazo Antonio, y saludos a todos/as.