Amiga Fermina yo no se si los bollos lo hubieran arreglado pero a los pocos dias con mi brazo enyesado como era verano tu sabes que alli se acostumbra o se acostumbraba salir y sentarte en la puerta de la calle a tomar el fresquito pues por la noche pues mi abuela me mando esa noche a comprar media docena de tortas de aceite de Ines Rosales que valia una peseta y cincuenta centimos serian las 9 de la noche y yo no aparecia y mi abuela se preguntaba que que me habia pasao cuando apareci aya por las ... (ver texto completo)