Si no puedes explicárselo a un niño de seis años, es que tú mismo no lo entiendes.
EL OJO: EL MEJOR ALUMNO

Érase una vez un seguidor de San Francisco de Asís que le pedía: "Francisco, enséñame a predicar". Y San Francisco le llevaba a visitar a los enfermos, a ayudar a los niños, y a dar comida a los pobres. Juntos recorrían las calles de Asís haciendo el bien a todos. El discípulo le preguntaba, ¿pero cuándo me vas a enseñar a predicar? Francisco le contestaba: "hermano, ya estamos predicando".
Predicando con el ejemplo, con la vida. Nuestra manera de vivir es nuestra predicación. ... (ver texto completo)
Las verdaderas columnas de la sociedad son la verdad y la libertad.
La sociedad sería una cosa hermosa si se interesaran los unos por los otros.
La sociedad está bien ordenada cuando los ciudadanos obedecen a los magistrados, y los magistrados a las leyes.
Quien sea incapaz de hablar claro debe callar hasta poder hacerlo.
Se acerca San Blas y ya las Mayordomas han realizado su trabajo de ir pidiendo para los rosquillos esperemos que no se pierda la costumbre, porque cada vez hay menos gente en el pueblo...
Buenas noches y feliz descanso.. un abrazo.
Y siempre llega la noche a acariciar nuestros sueños y a decirnos que a pesar de todo... mañana será otro día.
No hay nadie más pobre que el que no tiene amor, no tiene sueños y no tiene imaginación.
Algunas personas nacen para enfrentarse a la vida solas; eso no es bueno ni malo, simplemente es la vida.
Nunca desafíes a una persona que no tiene nada que perder, porque cuando lo perdió todo, también perdió el miedo.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que tienes solo una.
Buenas noches Antonia, feliz descanso.. besillos.
PAGAR Y OLVIDAR

Cuenta una leyenda de la región del Punjab (India), que un ladrón entró en una hacienda y robó 200 cebollas. Antes de que pudiera huir, el dueño del lugar lo capturó y lo llevó ante un juez. El magistrado no tardó en pronunciar la sentencia: pagar 10 monedas de oro. Sin embargo, el hombre alegó que era una multa demasiado alta para él, por lo que el juez resolvió ofrecerle otras dos alternativas: recibir 20 latigazos o comerse las 200 cebollas. El ladrón, sin dudarlo, eligió comerse ... (ver texto completo)