La
casa y la anciana
Regresaba y, al llegar a
Granada, se fue andando hacia el
barrio. Quería recorrer las
calles para, según se fuera acercando, ir saboreando la emoción del encuentro. Y, cuando llegó al centro de la ciudad, por el lado de
Sierra Nevada, subió a la colina de la Alhambra. Porque también quería, antes de pisar las calles del Albaicín, descubrirlo y saborearlo desde la distancia. Tal como mil veces o más, había visto en su sueño.
Rodeó la
muralla en la colina de la Alhambra y
... (ver texto completo)