‘La abeja haragana’
Había una vez una colmena llenita de laboriosas abejas. Bueno, todas, menos una. De entre todas ellas, había una abejita haragana, a la que le gustaba ir de flor en flor pero que regresaba cada día con las patitas vacías. La miel que recolectaba, se la comía por el camino. Y a pesar de pasar todos los días fuera entre las flores, no llevaba nada de miel a la colmena.
Las abejas guardianas de la colmena, que eran viejas y muy observadoras, se dieron cuenta de que nunca regresaba ... (ver texto completo)
Había una vez una colmena llenita de laboriosas abejas. Bueno, todas, menos una. De entre todas ellas, había una abejita haragana, a la que le gustaba ir de flor en flor pero que regresaba cada día con las patitas vacías. La miel que recolectaba, se la comía por el camino. Y a pesar de pasar todos los días fuera entre las flores, no llevaba nada de miel a la colmena.
Las abejas guardianas de la colmena, que eran viejas y muy observadoras, se dieron cuenta de que nunca regresaba ... (ver texto completo)